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La esencia de la web 2.0

Julio 25, 2006 · Sin Comentarios

El otro día estaba de visita en la casa de un amigo que se ha suscrito a Meetic, y me he quedado sorprendido al descubrir la cantidad de gente que tienen dentro del servicio. Conozco los servicios de contacto en internet desde hace mucho tiempo, pero desconocía el alcance que han llegado a tener en la sociedad.
Hablando de internet y de ese tipo de sitios he estado reflexionando un poco acerca del contenido de la web y de lo que muchos llaman la “red social”.
Internet nació como una herramienta de comunicación militar, una forma del gobierno de los EEUU de interconectar sus servidores y de optimizar la relación con los miles de proveedores y contratistas del ejército norteamericano. Luego pasó a ser una red de intercambio de información académica (momento en el que apareció la WWW).
Pero la gran revolución vino de la mano de los estudiantes de esas universidades, que comenzaron a utilizar ese nuevo medio como una herramienta social para conectarse con otras personas e intercambiar datos, ficheros e información de todo tipo. Asi nacieron y se popularizaron muchos servicios, como los foros (heredados de los antiguos BBS), los chats, la web, el impresionante y omnipresente correo electrónico y todo tipo de juegos online.
Luego vino la etapa de la liberalización de la red, cuando las empresas comenzaron a afincarse en sus dominios. Primero utilizaron la red como una forma de lograr mayor penetración en los hogares, luego como un canal de comunicación, haciendo disponible información de forma rápida y económica. Más tarde fueron utilizando la red para reducir costes, realizar transacciones (reemplazando al complicado EDI) y, de la mano de Amazon y recientemente de Apple y su tienda iTunes, concibieron el medio como un canal de difusión y venta de todo tipo de productos.
Y ahora intentan hacernos ver que internet es eso: un gran mercado donde las compañías pueden comprar y vender a su antojo, manteniendo el control del medio y poniendo restricciones a quienes quieren utilizar la red de otra forma.

Pero la realidad es que la red, al menos para el gran público, se está convirtiendo en otra cosa: una gran plaza, donde la gente se relaciona, se conoce, se junta, intercambia sus datos, sus ficheros, su información y donde se puede expresar de forma libre, sin sentirse presionados por las restricciones físicas o económicas del mundo real.
La realización clara de este pensamiento está expresada en lo que se ha dado en llamar “web 2.0″. Una evolución que, al contrario de lo que se piensa, está dada más por como se utiliza la web que por la tecnología que se emplea para crear los sitios.
El símbolo máximo de la sociabilización a través de Internet está dada en el fenómeno blog: cientos de personas volcando sus pensamientos (de la misma manera en que lo estoy haciendo en este momento), relacionándose, comunicándose.
Y si nos esforzamos mucho veremos que los sitios que mejor funcionan en internet en este momento no son sólo los sitios de compra-venta (iTunes, Amazon, Pixmania, y un largo etc.) sino los sitios que promueven la participación de las personas, los que les permiten expresarse con libertad, conocerse, compartir y relacionarse: Digg, Menéame, Technorati, Meetic, Blogger, Wordpress, Fotolog, MySpace, Flickr, del.icio.us, Instructables (entre otros), y la infinidad de foros y sitios de intercambio de la red (servidores de eMule, BitTorrent, etc.)
La gente quiere hablar, conocerse, discutir, divertirse, pelearse, escuchar música, leer un libro, pasarse fotos, compartir, jugar y, si tiene tiempo para ello, encontrarse, abrazarse, tocarse, besarse, follar y ser felices. Comprar es una actividad que seguramente puede producir una alegría momentanea, pero no es lo único para lo que la gente quiere utilizar la web, mal que le pese a las empresas.
Más allá de eso están los sitios que nos hacen la vida más sencilla, aprovechando la difusión de las conexiones, al ponernos en línea y de una forma ubicua las herramientas más elementales de la red, como el Gmail o los escritorios web tipo Netvibes y similares. Esos cambios si son mejoras meramente tecnológicas, pero no gozan de la popularidad del usuario medio que puede tener un sitio como Menéame, por ejemplo.
Esperemos por nuestro bien que lo que se ha dado en llamar “web 2.0″ siga siendo más una revolución social que una revolución tecnológica o económica.

Actualización (sirve las veces de blogcidencia): parece que El País ha publicado algo similar este fin de semana.

Etiquetas: Opinión · Web 2.0

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